Richard Ramírez

 Richard Ramírez (el acosador nocturno)

Cuando tenía tan solo doce años,el primo de Richard, Miguel le enseñaba a disparar, y a usar un cuchillo para "pelear cuerpo a cuerpo"  y le mostraba  fotos que había traído en Vietnam, donde mostraba muertos a los "Charlie"  que el mataba.

Richard vio fotos de mujeres desnudas, todas muertas. Miguel le contaba a Richard como el y sus compañeros las habían  violado y matado. Y a Richard le encantaba escuchar esto.

Hasta que Richard vio como Miguel mató a su esposa disparandole en la cara.

En 1984, doce años después de lo sucedido, Richard seguía en California, Se drogaba con lo que pudiera, o más bien con el recurso que tuviera para comprarla (marihuana, cocaína o LSD) y fue cuando en 1984 empezó a matar.

Su debut como asesino fue con una inocente niña de tan  solo nueve años en San Francisco. Le mintio y la llevo al sótano del edificio donde vivía, la violó y acuchillo. Pero pasaron 25 años para que fuera vinculado con esa muerte por prueba de ADN y para entonces ya estaba en la cárcel por decenas de delitos más.

El 28 de junio de 1984 su primera víctima, una señora de 69 años (Jennie Wincow) esa noche Richard cometió el "error" de dejar una ventana abierta porque "hacía mucho calor". La encontraron en el piso, al lado de la cama, en un charco de sangre. La acuchillo y tenía el cuello cortado a punto de separar la cabeza del cuerpo y en autopsia se vio que había sido violada. Richard Ramírez estuvo en pausa diez meses para cometer otro asesinato.En marzo de 1985 entró a un apartamento y mató a Dayle Okazaki y la dejó creyéndola muerta. Esa misma noche mató a otra mujer, Tsai-Lian Yu. Tres días después asesinó a una niña de ocho años en Eagle Rock, California, y el 27 de marzo volvió a matar.El 29 de mayo mató a Malvia Keller, de 83 años, y a su hermana inválida, Blanche Wolfe, de 80. Encontradas en la habitación, golpeadas, y Malvia, había sido violada. En la pared de la habitación dibujo con lápiz de labios una estrella de cinco puntas invertida. Anteriormente había dibujado pentagramas y otros símbolos.

El  FBI sostenía una característica  de los asesinos en serie ya que rara vez se salen de un modus operandi en el que se sienten cómodos o les da placer.Pero Richard no cumplía ninguno de los dos requisitos. Mataba de maneras distintas y usaba todo tipo de armas, pistolas, cuchillos, machete, un martillo, una barra de hierro y un bate de béisbol.Sus víctimas podían ser niños y ancianos, eran hombres y mujeres, a veces violaba y  aveces no. Las mataba o  las dejaba vivas sin  explicación.

 En su último caso,  un matrimonio que tomó desprevenido en su casa. Mato al hombre y violó a la mujer junto el cadáver de su marido, y simplemente se levanto y se fue dejándola vivo en el piso.Por la ventana, la mujer vio una furgoneta Toyota que se alejaba con gran velocidad. Por Casualidad un vecino del matrimonio, había anotado la matrícula de la furgoneta le había parecido sospechoso. Poco después encontraron el vehículo abandonado y las huellas digitales de las manijas y el volante coincidieron con Richard Ramírez.Al día siguiente, las calles de Los Ángeles estaban llenas de carteles con el nombre y la foto de Richard Ramirez el “acosador Nocturno”. Los periódicos también mostraban su foto. Richard ni se enteró, porque la misma noche del crimen se fue de la ciudad. Volvió unos días después y lo identificaron los pasajeros del ómnibus donde viajaba. Intentaron capturarlo, pero saltó y corrió. En el camino intentó robar tres autos, pero no pudo.Cuando la gente logro atraparlo le pegaron puñetazos y patadas en todo el cuerpo. Llegó la policía y lo salvó de ser linchado. fue acusado de catorce asesinatos, cinco intentos de asesinato, nueve violaciones  entre ellas a menores, dos secuestros, cuatro actos de sodomía, dos felaciones forzadas, cinco robos y catorce allanamientos de morada. Se sospechaba de muchos delitos más, pero la  falta de testigos impidieron probarlos.

El 3 de octubre de 1989 el jurado lo condenó a 19 penas de muerte. Escuchó sin mostrar ninguna emoción y después, mirando hacia donde estaban los periodistas, dijo:

“No pasa nada. La muerte siempre estaba presente. Nos vemos en Disneylandia”.

Richard Ramírez pasó 23 años en el corredor de la muerte en la prisión de San Quintín, California, hasta que murió de linfóma en 2013, a los 53 años.